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Ekonomiaren Plaza

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¡Las guerras comerciales son buenas!

Donald Trump no es alguien por el que sienta especial afecto. Sin embargo, he de reconocerle una cosa buena. Está consiguiendo que mis clases de economía internacional sean extremadamente relevantes.

La semana pasada comenzaba mi clase con el anuncio de Trump de aumentar los aranceles al acero en un 25%, y al aluminio en un 10%. Lógicamente esta medida beneficia a los productores de acero y de aluminio en Estados Unidos, ya que les permitirá fijar precios más altos y así obtener mayores beneficios. Sin embargo, perjudicará a las empresas estadounidenses que utilizan el acero (por ejemplo, el sector del automóvil), y el aluminio (por ejemplo, las empresas cerveceras). Es llamativo como al día siguiente de anunciar su medida, subieron en bolsa las acciones de las empresas de acero y de aluminio, y cayeron las de las empresas que utilizan estos productos como materia prima.

Otro posible efecto negativo de la introducción de los aranceles es que los países afectados tomen represalias. Por ejemplo, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, anunció que la Unión Europea también podría imponer aranceles a las motocicletas Harley-Davidson, al bourbon de Kentucky o a los pantalones vaqueros Levi Strauss. Ante el temor de que se desencadenase una guerra comercial, el presidente estadounidense publicó un tweet que no tiene desperdicio, y que reproduzco a continuación

trump_trade_wars

Según Trump, cuando un país tiene un déficit comercial, es decir, cuando sus importaciones son superiores a sus exportaciones, ¡¡¡las guerras comerciales son buenas!!! De hecho, según él, lo mejor que podría pasar es que la guerra comercial derivase en una de destrucción (comercial) masiva y Estados Unidos dejase totalmente de comerciar.

Este tweet contiene dos errores. En primer lugar, el comercio internacional no es como un partido de fútbol, en el que para que un equipo gane el otro tiene que perder. En el comercio internacional ganan las dos partes (si no fuese así, ¿por qué comerciarían?) Para entender los beneficios del comercio siempre les digo a mis alumnos que se pregunten por qué las personas tienen diferentes profesiones en nuestra sociedad. Y la respuesta es que nuestro nivel de vida es mucho mayor si nos especializamos en una tarea e intercambiamos lo que producimos con el resto de la sociedad que si intentamos vivir como Robinson Crusoe. De la misma forma, nuestro nivel de vida es mayor si importamos petróleo de Arabia Saudí y les exportamos cerámica, que si tratamos de extraer petróleo en Tolosa.

El segundo error es pensar que la fortaleza económica de un país se mide a través del superávit de su balanza comercial. El déficit comercial se produce cuando un país gasta por encima de la renta que genera. Esto será bueno o malo en función de a qué se deba ese exceso de gasto. Si el exceso de gasto se debe a proyectos de inversión que permitirán al país aumentar su productividad y exportar más en el futuro, el déficit será bienvenido. Sin embargo, si el exceso de gasto está provocado por un consumo improductivo (coches de lujo) o proyectos de inversión inviables (aeropuertos en los que no aterriza ningún avión), el déficit será malo.

En el medio y largo plazo, la balanza comercial de un país debe estar en equilibrio. Por ello, si existen déficits en la balanza comercial importantes, y éstos se repiten de forma permanente, es muy probable que algo no esté funcionando bien en la economía. Los problemas pueden estar ligados a una escasez crónica de ahorro, a un déficit público permanente, a unas condiciones de crédito muy laxas, o a factores estructurales que impiden competir a las empresas en el exterior. Sin embargo, estos problemas no tienen que ver con el comercio per se, sino con otras variables económicas. Echando la culpa al comercio desviamos la atención de los verdaderos problemas económicos que se deben abordar. Sin embargo, es mucho más rentable políticamente echar la culpa de los problemas a los de fuera, que reconocer que el problema está dentro.

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Hausnarketa eta eztabaida gure errealitate ekonomikoaz /Reflexión y debate sobre nuestra realidad económica

Sobre el autor

"Donostiako Deustu Business Schoolen eta Lehiakortasunerako Euskal Institutoan, Orkestra-n, dihardugun lau unibertsitate irakasle eta ikertzaile gara. Blog hau sortzera bultzatu gaituena zera da: modu ulerterraz, zorrotz, kritiko eta burujabean egindako hainbat gai ekonomikori buruz gogoetak plazaratzea, gai horiek gure bizitzan eta gu parte garen gizartearenean eragin handia dutelakoan". --------------------- "Este blog pretende reflexionar sobre diferentes cuestiones económicas que nos afectan como personas y como sociedad, de una manera divulgativa, rigurosa, crítica e independiente. Somos cuatro profesores que desarrollamos nuestra actividad académica en la Deusto Business School en su campus de San Sebastián y en el Instituto Vasco de Competitividad, Orkestra. Blog sobre economía de Asier Minondo, Iñaki Erauskin, Bart Kamp y Jon Mikel Zabala".


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