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'Piratas del Caribe: En mareas misteriosas', sobran tantas cosas y faltan tantas otras…

PIRATAS DEL CARIBE: EN MAREAS MISTERIOSAS

Título original: Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides

Año: 2011

Duración: 141 minutos

País: Estados Unidos

Director: Rob Marshall

Guion: Ted Elliott y Terry Rossio

Música: Hans Zimmer

Fotografía: Dariusz Wolski

Reparto: Johnny Depp, Geoffrey Rush, Penélope Cruz, Ian McShane, Sam Claflin,Kevin R. McNally, Astrid Bergès-Frisbey, Óscar Jaenada, Robbie Kay,Keith Richards, Judi Dench, Stephen Graham, Richard Griffiths, Roger Allam,Paul Bazely, Gemma Ward, Andrew Crayford y Derek Mears

Productora: Walt Disney Pictures

Género: Aventuras / Fantástico / Acción

Cuando Jack Sparrow vuelve a encontrarse con una mujer a la que había conocido años atrás, no está seguro de si se trata de amor o si ella es una estafadora sin escrúpulos que lo está utilizando para encontrar la legendaria Fuente de la Juventud. A todo esto, Jack es capturado por el Queen Anne’s Revenge, el barco del temible pirata Barbanegra, que lo obliga a unirse a su tripulación, lo que le hará vivir una inesperada aventura en la que no sabe quién le inspira más miedo si Barbanegra o esa mujer que regresa del pasado. (FilmAffinity)

Cuando una saga de este tipo cierra de una forma más o menos acertada su trilogía original, uno espera que si vuelven a abrir la historia sea para seguir esa senda. Pues bien, uno se equivoca y mucho. Bueno, no tanto, porque tampoco es que la fastidiaran tanto. Lo que pasó es que añadieron cosas que no venían a cuento, quitaron otras que aportaban mucho y nos dejaron, en definitiva, una historia a medio gas para cumplir pero no satisfacer.

Perdemos a dos personajes icónicos entre los protagonistas: Will (Orlando Bloom) y Elizabeth (Keira Knightley). Pero también perdemos a todos los piratas que nos enamoraron, exceptuando a tres: Gibbs (Kevin McNally), Barbossa (Geoffrey Rush) y Sparrow (Johnny Depp). Los tres siguen siendo lo mejor de la película.

Todo y así, nos incluyen a un Barbanegra (Ian McShane) que debería ser aterrador y que sólo aporta de interesante sus escenas en La Venganza de la Reina Ana, su barco. McShane está completamente desaprovechado, lo mismo que ocurre con el personaje que interpretó en la sexta temporada de Juego de tronos. Un actor de este calibre no puede estar en una película y tener un rol tan mal escrito.

Pero todo es peor si sumamos la presencia de Penélope Cruz, actriz por la que no tengo especial simpatía. La de Alcobendas le pone empeño, más su hermana Mónica, que es la que se come todas las escenas de acción, y finalmente nos deja ante un intento de resucitar al personaje de Knightley pero sin chispa ni gracia, un quiero y no puedo.

Entre los secundarios, Óscar Jaenada no aporta nada, Judi Dench (Skyfall) podría haberse ahorrado semejante pestiño de personaje, Richard Griffiths es una pena que esta fuese de sus últimas apariciones en cine, etc. Entre los jóvenes se suma un Sam Claflin al que hemos visto en Los juegos del hambre y nos ha gustado mucho, pero que aquí no termina de despuntar. Y, también, a  una siempre sosa Astrid Bergès-Frisbey, que ya resultaba odiosa en su papel de ‘El Sexo de los Ángeles’ y que aquí viene a interpretar algo similar, pero con más CGI, lo cual se agradece porque nos distrae de su pobre actuación.

Vamos con las partes positivas de la pobremente dirigida película de Rob Marshall. Visualmente sigue siendo un 10 gracias al brillante trabajo de Dariusz Wolski detrás de la fotografía. También ayuda que Hans Zimmer entregara un trabajo calcado a los anteriores, vamos, que no trabajó nada. Es bueno, sí, porque podría haber hecho una banda sonora horrible y optó por dejarla tal y como sonaba en las entregas anteriores. Si algo va bien, ¿para qué cambiarlo?

El principal problema de todo es la sensación de que todo se ha hecho para recaudar y nada más. Mientras las anteriores películas perseguían ese objetivo, sí, también perseguían entretener al espectador, crear un mundo de fantasía interesante y darle una vuelta de tuerca a las leyendas marinas más típicas. Aquí ese batiburrillo está mucho más diluido en una historia disipada por culpa de demasiadas tramas que aportan poco o nada.

Y aunque la falta de barcos es de lamentar, aparecen muy pocas escenas en mar, el trabajo de guion de Ted Elliott  y Terry Rossio se mantiene a flote porque tampoco intentan tirar por suelo todo lo hecho anteriormente. Hay destellos de lo que una vez fue la saga. Lo único que nos queda es esperar que con Bardem ‘Piratas del Caribe’ vuelva a salir a flote.

Lo mejor: Mantiene ciertos destellos de la trilogía original.

Lo peor: Penélope Cruz y Astrid Bergès-Frisbey, las tengo atravesadas, no puedo evitarlo.

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'Café Society', refinado y mordaz

CAFÉ SOCIETY

Título original: Café Society

Año: 2016

Duración: 96 minutos

País: Estados Unidos

Director: Woody Allen

Guion: Woody Allen

Fotografía: Vittorio Storaro

Reparto: Jesse Eisenberg, Kristen Stewart, Steve Carell, Blake Lively, Parker Posey, Corey Stoll, Jeannie Berlin, Ken Stott, Anna Camp, Gregg Binkley, Paul Schneider, Sari Lennick y Stephen Kunken

Productora: Amazon Studios

Género: Comedia / Romántica

Los Ángeles, años 30. En la meca del cine, el joven recién llegado Bobby Dorfman, sobrino de un poderoso agente y productor de Hollywood, se enamora de Vonnie, la guapa secretaria de su tío Phil. (FilmAffinity)

Woody Allen vuelve en estado de gracia con una película donde demuestra de nuevo su capacidad para narrar historias cotidianas llenas de mordacidad, pero sin perder el refinamiento.

‘Café Society’ es una rara avis en el cine actual. Las comedias han pasado a ser bastas y toscas, pero Allen consigue mantener ese aire refinado que hace grande a esta película. Ocurre algo similar a lo que pasaba en El gran hotel Budapest de Wes Anderson. Se agradecen las comedias que no toman al espectador por idiota y tratan de hacer reír con el típico “caca, pedo, culo, pis”.

La película es una comedia adulta, para gente con cierta edad y que disfruta de una historia madura y amable. Amable, a pesar de retratar a lo peorcito de la alta sociedad estadounidense de finales de los 30. Personajes variopintos, excéntricos y deslumbrantes a pesar de su oscuro fondo y forma. Grandes estrellas de Hollywood rodeadas de glamour y de apariencia. Gángsters de corbata, ejecutivos de dudosa moral y la sociedad que no para de aparentar.

Al igual que ocurría en la cinta de Anderson, Allen construye un relato muy básico, sin necesidad de grandes escenarios o derroches creativos. Se trata de una historia de un amor no correspondido y del fuego que quedó de lo que pudo haber sido y no fue. A caballo entre Nueva York y Hollywood y con un abanico de personajes disparatados.

Jesse Eisenberg (Ahora me ves), consigue llevar bien el peso del protagonista. Tiene esa vis cómica que recuerda mucho al propio Woody Allen. En frente tiene a Steve Carell (Pequeña Miss Sunshine), siempre en forma, y Kristen Stewart, que no me convence por su frialdad y pasotismo en cada toma.

El ritmo de la película va en ascenso. Después de un comienzo dubitativo, pasa a mostrarnos un tercio final muy en forma y altamente entretenido, sobre todo gracias al hermano mafioso del protagonista. Pequeños gags y chistes escondidos en un guion sencillo y fácil de seguir.

Si eres de los espectadores que disfrutan de comedias más trabajadas, menos simplonas, esta es tu película. Un Woody Allen con el mejor toque personal, en plena forma y con fuerza para seguir contando más historias como las de este café que bien merece la pena una entrada de cine.

Lo mejor: es humor de alta clase, refinado y mordaz, sin zafiedades y tosquedades.

Lo peor: Kristen Stewart.

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Sobre el autor Asier Manrique
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