Diario Vasco
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Fecha: enero, 2018
Cuanto más piensas menos ves
Belén Casado Mendiluce 26-01-2018 | 10:08 | 0

 

Yo misma, en ocasiones, también tengo que dejar de reflexionar sobre las cosas, dejar de analizarlas, de preguntarme el “por qué”, para poder ver con claridad lo que, simplemente, es.

Porque la realidad, lo que es, está ante nuestros ojos. No lo que me gustaría, lo que “debería ser”, sino lo que se muestra tal y como es. Esa realidad es la que, muchas veces, nos cuesta aceptar, y esa actitud de no aceptación es la que nos provoca sufrimiento.

Así que , en vez de decirte mentalmente, “no puede ser lo que me está pasando”, “es una injusticia lo que estoy viviendo”, en vez de rebelarte por lo que vives, emplea tus energías en querer ver las cosas tal y como son; aunque sea duro, sufrirás mucho menos que si te rebelas contra ello.

Cuanto más le das vueltas a las cosas en tu cabeza, más se acrecienta tu malestar interior. Pensando mucho en ello, crees que te darás cuenta de algo que se te había escapado, o que pueda ser importante para ti. Pero ocurre todo lo contrario, que tu mente se colapsa y ya ni siquiera tienes la capacidad de ver lo que tienes delante de tus ojos.

Así que intenta no pensar, por lo menos no conscientemente. Y cuando te vengan los pensamientos a la cabeza de manera automática, ten la actitud del “espectador de cine” que observa pasar la película delante de sus ojos; tal como vienen las imágenes, se van.

La realidad siempre es, por muy dura que sea, mucho menos dolorosa que lo que imagina o fabrica tu mente. No te resistas, no te rebeles, y dedica tus energías a asimilar lo que tienes delante. Puedes quejarte, llorar si te hace falta, pero que tu actitud sea la de quien quiere ver con los ojos abiertos.

Para ver la realidad tal como es no te hace falta hacer análisis, buscar las causas de lo que te ha pasado. Todo se te mostrará tal y como es a su debido tiempo, cuando tú estés preparado para verlo. Cuando eso ocurra, proyectarás tu luz sobre lo que mires, y todo quedará iluminado con la luz de tu consciencia. Es así de sencillo.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

 

 

 

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Sostenerse a uno mismo
Belén Casado Mendiluce 12-01-2018 | 1:35 | 0

 

En la vida se te pueden presentar situaciones, que de lo duras que resultan, parece como si el mundo se hundiera bajo tus pies. Pero, conforme vas viviendo -y sufriendo- lo que surge, descubres que tienes una fuerza dentro de ti que te sostiene. Esa fuerza siempre ha estado ahí presente.

Para sostenerse a uno mismo, uno debe tener los pies bien apoyados en el suelo. Estar bien anclado en la realidad, mirar de frente tu situación de vida actual y no utilizar los pies para salir corriendo sino para parar…y mirar.

Eso no significa que no puedas contar con alguna persona que te apoye, pero en esas circunstancias, cuando sientes que te falta el aire para respirar, todo apoyo externo lo puedes vivir como insuficiente. Sientes como si no pudieras sostenerte a ti mismo y una oscura noche se cierne sobre ti.

Hay que vivirlo. Tienes que sentir tu propia fragilidad, sentir tu cuerpo temblar de miedo, atreverte a ver que aquello que creías que era un pilar de tu existencia -tus hijos, tu pareja, tu familia- se desmoronan sin remedio.

Es necesario pasar por esa etapa de absoluto desconcierto y sufrimiento. Porque, entonces, cuando no te rebelas contra lo que es, cuando no luchas para quitarte de encima tanto dolor, sino que lo sientes y lo expresas, entonces, estás abriendo un camino interior para sentir una fuerza de apoyo y consuelo hacia ti misma.

Y esa fuerza que te sostiene está dentro de ti, siempre ha estado, sólo que, en ocasiones, buscabas más el consuelo fuera que en tu interior. Pero cuando “los bastones” en los que te apoyabas se caen, no te queda más remedio que mirar dentro de ti. Mejor que así sea, aunque duela.

Sostenerse a uno mismo es dejar que vayas asimilando lo que te ocurre, poco a poco, a tu ritmo. Nadie puede encajar el sufrimiento de golpe. Es escuchar lo que tu cuerpo necesita: ahora llorar, luego enfadarte, simplemente, dormir. Sostenerte es no luchar contra la realidad que se te presenta de frente. Es no pensar mucho para ver mejor.

Y entonces, poco a poco, va surgiendo una alegría y una paz interior, que no es fruto de que las circunstancias te sean favorables, no es el caso. Aunque nada haya cambiado, experimentas un nuevo renacer, porque tu lección de vida es que has aprendido a…no aferrarte a nada.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

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Sobre el autor Belén Casado Mendiluce
Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.

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